Rutina o propósito: el camino que elegís cada día

¿No tenés tiempo? Fijate en qué se te va, y evaluá si podés modificar alguna rutina diaria para darle más lugar a las cosas del espíritu, que son las que realmente valen la pena.
Caminante, son tus huellas el camino y nada más…
Como escribió Machado y cantó Serrat, el camino no está trazado: lo vamos haciendo con cada paso. Y si nuestros pasos no están guiados por Dios, ¿hacia dónde vamos realmente?

Hola, ¿cómo estás hoy? Tal vez tu enfoque sea físico, pero hoy quiero hablarte de tu estado espiritual. No son pocos los que, día a día, se encomiendan al Señor al comenzar una nueva jornada. Sin embargo, ¿qué podríamos replantearnos? El trajín diario, las múltiples actividades y todas nuestras ocupaciones muchas veces nos dejan con poco margen para pensar si nuestra mente está alineada con lo que Dios espera de nosotros. Llegamos al final del día agotados, y lo único que tenemos en mente es tirarnos en la cama. Pero… ¿cómo pretendemos tener una relación con Dios si vivimos todo el tiempo inmersos en lo material?

🧭 Autoevaluación Espiritual

Basado en 2 Corintios 13:5-6

“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? Mas espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados.”

En nuestro caminar con Cristo, la autoevaluación no es opcional: es esencial. Aunque no siempre sea fácil, es una práctica que nos mantiene alineados con la voluntad de Dios. Como dice 1 Corintios 11:28:

“Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.”

— no para condenarnos, sino para crecer.

🪞 ¿Por qué es tan importante examinarse?

Santiago 1:23-24 nos compara con alguien que se mira en el espejo y después se olvida cómo es.

“Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.”

La Palabra es ese espejo. ¿Qué vemos cuando nos miramos en ella?

🌱 Lo que produce la autoevaluación

  1. Contentamiento Verdadero
  • No se trata de conformismo, sino de contentamiento con piedad (1 Timoteo 6:6).

“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento.”

  • ¿Tenemos lo esencial? Comida, abrigo y la presencia de Dios.
  • ¿Le agregamos o le quitamos algo a lo que Dios ya dijo?
  1. Paz Interior
  • La paz no viene del mundo, sino de saber que estamos en comunión con Dios.
  1. Un Viaje Seguro
  • La autoevaluación nos recuerda que no somos de acá.
  • Nos prepara para caminar con propósito, como peregrinos rumbo a la eternidad.

📖 ¿Cómo examinarnos correctamente?

El estándar: La Palabra de Dios

  • 2 Timoteo 3:16-17 –

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

  • Hebreos 4:12 –

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

  • Romanos 2:16 –

“En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.”

🔍 Áreas clave para revisar

  • Nuestra fe – ¿Confío realmente en Cristo?
  • Madurez espiritual – ¿Estoy creciendo o me quedé estancado?
  • Adoración – ¿Es auténtica o mecánica?
  • Amor – ¿Amo como Cristo ama?
  • Actitud – ¿Refleja humildad, gratitud y obediencia?

🕊️ Conclusión

La autoevaluación es:

✅ Importante

✅ Ordenada por Dios

✅ Valiosa para nuestra alma

¿Necesitás hacer algo hoy?

No lo postergues. Dios te llama a mirar hacia adentro, no para juzgarte, sino para transformarte.

La vida está hecha de pequeños grandes momentos. Nosotros queremos —o creemos que podemos— tener todo bajo control: el tiempo, las oportunidades… pero Dios siempre nos sorprende con nuevas chances para elegir entre la rutina o el camino excelente. No es fácil frenar el mundo y tomarnos esos minutos diarios para ver dónde estamos parados, porque la sociedad nos quiere mantener ocupados en cosas que no siempre son importantes. Muchas veces podríamos seguir viviendo sin ellas, pero no lo vemos porque estamos corriendo detrás del tren de la actualidad, que llena todos los espacios y nos asfixia con lo irrelevante. ¿No tenés tiempo? Fíjate en qué se te va, y evaluá si podés modificar alguna rutina diaria para darle más lugar a las cosas del espíritu, que son las que realmente valen la pena.

Piensa… “…porque cuando elegimos lo eterno, Dios se encarga de lo demás. Él no solo nos llama a examinarnos, sino también a descansar en su fidelidad.”

 

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