🌱 La nueva vida en Cristo – Parte 3

“Las cosas viejas pasaron…” Ya que nos hemos decidido a dejar las cosas viejas atrás, ya que estamos tratando de romper la inercia de nuestros malos hábitos, es hora de dirigir nuestra mirada hacia adelante. Porque como dice Pablo:

“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17)

Las cosas malas pasaron. Debemos dejar paso a las cosas buenas. La razón va de la mano de la fe. Como también afirma Romanos 6:4:

“…así también nosotros andemos en vida nueva.”

Debemos razonar nuestros hábitos y ver si concuerdan con lo que Dios nos pide, o si no le agradan. En ese caso, debemos dejarlos de lado. Nuestra vida ya no es solo emocional, es racional. No nos movemos por instinto como los animales, sino que ahora somos seres espirituales, guiados por el Espíritu. La razón se asoma día a día con más fuerza que nuestros sentimientos.

Cada día es un nuevo comenzar para el cristiano. Es una carrera que se terminará el día en que lleguemos a la meta, y el único que sabe cuándo será ese día es el mismo Jehová.

💪 ¡Ánimo! Dios cada día renueva sus misericordias.

 

Hola amigos y amigas, me da mucha alegría saber que estás leyendo esta reflexión. Como dice mi compañero de trabajo cuando me ve: “¡Alejandro Delzotto! ¡Qué gusto verte!” y que gusto es saber que estas meditando atentamente en estos temas.

El tema en el que nos estamos adentrando —como Alicia en el país de las maravillas— sigue siendo: “La nueva vida en Cristo”, basado en Efesios 4:22–24:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despójense del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renuévense en el espíritu de vuestra mente, vístanse del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

También en Colosenses 3:9–10 leemos:

“No se mientan los unos a los otros, habiéndose despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestidos del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.”

 

La idea es clara:
🛑 Cambiar no es fácil.
🚧 La dirección de nuestros pasos era errónea.

Si no comprendemos esto, viviremos torturados por nuestras propias acciones. Aunque conozcamos la verdad, si no la obedecemos, seguiremos siendo guiados por deseos que engañan nuestra mente y nos llevan por caminos que no conducen a nada.

Entonces surge una pregunta clave:
¿Cómo llegamos a ser ese nuevo hombre?
¿Cómo pasamos del viejo hombre al nuevo ser?
Y, sobre todo, ¿qué significa este cambio?

 

Primero, debemos hacernos una pregunta personal y profunda:
¿Deseo realmente revestirme del nuevo hombre?
¿Deseo dejar atrás mi antigua manera de vivir?

Porque si quiero ser cristiano, necesito plantearme esto con sinceridad:
¿Realmente deseo ser seguidor de Cristo?

Muchos dicen ser cristianos, pero su comportamiento no corresponde a lo que fueron llamados. Jesús lo dejó claro en Juan 8:31–34:

“Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Le respondieron: “Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?”
Jesús les respondió: “De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.”

 

Si realmente estamos buscando la verdad —esa verdad que nos hace libres del pecado— tenemos que escuchar lo que Jesús dice. Porque Él ofrece libertad. Y todos nosotros tenemos urgencia en conocer esa verdad.

La vida vieja es esclavitud al pecado. La vida nueva, ese nuevo ser, es libertad en Cristo.

Pablo lo explica en Romanos 6:1–14:

“¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”

 

La respuesta del nuevo ser surge como consecuencia de esta vida nueva. Y esta vida nueva comienza al ser bautizados en una forma de muerte. Es una representación simbólica de la muerte de Jesús en la cruz, nacida de nuestra necesidad de perdón. Porque la paga del pecado es la muerte. Pero gracias a Dios, Jesús pagó el precio por nosotros.

Jesús dijo en Mateo 28:18–20:

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.”

 

Obviamente, no podemos morir en una cruz y volver a la vida para pagar nuestros pecados. Pero sí podemos morir simbólicamente al viejo hombre. Y eso ocurre en el bautismo. Al sumergirnos en las aguas, morimos. El viejo hombre queda atrás.

Como dice Pablo en Efesios 4:22–24:

“Despójense del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renuévense en el espíritu de vuestra mente, vístanse del nuevo hombre.”

Antes de vestirte con el nuevo ser, cabe una última pregunta:
¿Estoy decidido a dejar al viejo hombre atrás, o todavía tengo que pensarlo?
Porque lo cierto es que no puede haber nuevo ser sin hacer morir al viejo.

 

⏳ Demasiado para meditar por hoy. Espero sigas atento a la próxima entrada.
Hoy, el cristianismo y su búsqueda por la vida abundante que propuso Jesús es un tema de total actualidad.
Invita a tus familiares y amigos a que sigan estas reflexiones.

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