La luz del peregrino

🌍 En lo personal, suelo ser rechazado por algunos compañeros de trabajo por dar siempre algo extra. Esa cuota de cristianismo que nos impulsa a ir un poco más allá de lo común muchas veces me pone en aprietos, pero al mismo tiempo me abre una puerta a la que pocos entran: la posibilidad de mostrar esperanza en medio de la rutina.

Hoy la sociedad suele mirar con prejuicio: etiquetas por clase social, pasado, apariencia, religión o incluso por las decisiones que alguien tomó en su vida. En cambio, Jesús nunca se detuvo en esas etiquetas. Frente a la mujer samaritana, Él rompe tres barreras enormes: la cultural (judíos y samaritanos no se trataban), la de género (un rabino hablando con una mujer en público era impensable), y la religiosa (ella no era devota ni cumplía con las normas). El evangelio deja claro que no era una mujer religiosa en absoluto, pero Jesús la ve como alguien capaz de recibir agua viva y convertirse en testigo para su pueblo. Este relato se encuentra en Juan 4:1-42, donde se narra el encuentro en el pozo de Sicar.

👁️ Lo narrativo aquí es clave: Jesús no la define por su pasado, sino por su futuro. La sociedad la habría reducido a “una mujer con cinco maridos y ahora con otro hombre”, pero Jesús la reconoce como persona y como instrumento de transformación. Esa mirada sin prejuicio es lo que la cambia: ella pasa de ir sola al pozo, escondida, a correr a su ciudad para anunciar lo que había encontrado.

✨ La enseñanza para hoy es directa: cuando vivimos como “extranjeros en el mundo”, como dice 1 Pedro 2:11: “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que combaten contra el alma”, no podemos esperar que la sociedad nos mire sin prejuicio. Pero sí podemos aprender de Jesús a mirar a los demás sin prejuicio, reconociendo que incluso quienes no son “religiosos” pueden ser alcanzados por la gracia y convertirse en portadores de luz.

🔥 Y aquí aparece otra realidad: muchas veces, cuando queremos compartir esa esperanza con personas que no conocen la luz, somos rechazados. El mensaje de Cristo incomoda porque confronta la oscuridad, y no todos están dispuestos a recibirlo. Pero ese rechazo no significa que la luz sea inútil, sino que brilla en medio de la resistencia.

💡 Nuestro llamado es ser la luz del mundo (Mateo 5:14). Ser luz implica estar dispuestos a iluminar incluso donde no somos bien recibidos. La mujer samaritana, después de su encuentro con Jesús, corrió a anunciar lo que había visto. Seguramente algunos la escucharon con incredulidad, otros con burla, pero su testimonio fue suficiente para que muchos creyeran. Así también nosotros, aunque enfrentemos prejuicios y rechazo, debemos reflejar la luz de Cristo con autenticidad.

🌈 La fe no se trata de agradar a todos, sino de mostrar que la gracia alcanza incluso a quienes parecen más lejos. Y aunque el rechazo duela, es parte de nuestra misión como extranjeros en este mundo: vivir con esperanza y compartirla, confiando en que la luz de Cristo siempre tiene poder para transformar.

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