🌟 La Navidad en medio del vértigo

Estamos viviendo los últimos días del año. Todo se mueve con rapidez a nuestro alrededor: buscamos regalos 🎁, intentamos completar metas anuales y aceleramos los tiempos a cualquier precio. Para muchos, el año parece haberse venido encima y se sienten atrasados en presentaciones o en objetivos que ya deberían haber alcanzado.

Es increíble cómo algo tan espiritual y profundo como la celebración del nacimiento de Jesús se mezcla con nuestra vida cotidiana. O, mejor dicho, cómo Jesús se entremezcla en nuestra cotidianidad y nos hace reflexionar, mostrándonos la fragilidad de nuestra vida de manera tan cruda y real.

Hace muchos años, en un lugar del Medio Oriente, nació el Mesías. El mismo que, en un día cualquiera, se sentó frente a una multitud llena de preocupaciones y angustias y les dijo: “No se preocupen por el mañana, ni por lo que van a comer o beber, ni por lo que van a vestir” (Mateo 6:25-34). Las mismas cosas que hoy parecen tan importantes.

En este tiempo del año, todo parece enfocarse en las metas que no alcanzamos, o en aquellas que cumplimos a costa de horas de sueño 😴. Sin embargo, toda esa adrenalina y ansiedad termina en unos días. El 24 de diciembre por la noche, de repente recordamos que nació el Niño Jesús. Y en ese preciso momento comprendemos cuánto tenemos a nuestro alrededor, o cuánto extrañamos a nuestros seres queridos si ya no están con nosotros.

La Navidad no es solo un evento en el calendario. Debería ser algo que llevamos dentro todos los días del año, porque las palabras de Jesús son para nuestra jornada diaria. “¿Qué comeremos? ¿Qué beberemos? ¿Qué vestiremos?” Son preguntas que nos desvelan, pero Jesús, en su sabiduría, nos recuerda: “El Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mateo 8:20).

Nosotros tenemos mucho más de lo que Jesús tuvo, porque Dios provee todo el tiempo. Sin embargo, seguimos viendo la vida como una carrera sin final, corriendo para llegar a tiempo a ningún lado. Y en esa prisa nos perdemos de disfrutar los momentos irrepetibles de nuestra vida, esos que guardamos en el corazón ❤️ y que, con cierto sabor agridulce, pensamos que no disfrutamos lo suficiente.

Jesús nos invita a vivir el hoy, porque el mañana traerá su propio afán (Mateo 6:34). Cuánta verdad en tan pocas palabras. Y como lo resumió de manera sorprendente John Lennon: “La vida es eso que pasa mientras estamos ocupados planeando nuestra vida.”

✨ La Navidad nos recuerda que no necesitamos correr detrás del mañana, porque Cristo ya está en nuestro hoy. El Niño que nació en Belén sigue naciendo en cada corazón que decide detener la carrera y vivir el presente con gratitud. Que esta Navidad no sea solo un día en el calendario, sino el inicio de una vida que aprende a valorar cada instante como un regalo de Dios, reflejando su luz incluso en medio del rechazo y la prisa del mundo.

Que la presencia del Señor se manifieste en tu día hoy.

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