¿La fe, Dios y yo… somos uno?

🤔 ¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? Jesús hizo esta afirmación: “El Padre y yo uno somos” (Juan 10:30). Esta declaración provocó que los judíos intentaran apedrearlo porque entendieron que se estaba haciendo igual a Dios.

🔗 Más adelante, en Juan 10:38, Jesús añade que “el Padre está en mí, y yo en el Padre”, reforzando la idea de unidad.

🗣️ En Juan 14:10-11 explica que sus palabras y obras provienen del Padre que mora en Él.

🙏 En Juan 17:21-22, en su oración, pide que sus discípulos sean uno, así como Él y el Padre son uno. Esta afirmación irritó a los fariseos, pero no debe irritarnos a nosotros, sino animarnos más a seguir sus pasos.

📜 En la carta a los Colosenses, en Colosenses 1:15, Pablo nos recuerda que Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. En Él vemos reflejado lo que nuestros ojos no podrían captar por sí mismos: el diseño perfecto de Dios revelado en una vida concreta.

✨ Así como Cristo hace visible lo invisible, nuestras experiencias, cuando se miran con fe, revelan la obra de Dios en nosotros.

💡 La fe que nosotros decimos profesar es la misma fe que tiene Cristo Jesús y es la misma fuerza que nos hace movernos en la dirección correcta.

🚫 Pero aquí es donde debemos evitar caer en idealismos vacíos: no se trata de pensar que por repetir frases bonitas o tener buenos deseos ya estamos unidos a Dios.

✝️ La unión con Dios no se realiza mediante oraciones mecánicas o anhelos esperanzados en algo mejor. La unión la realiza Cristo, quien mediante el pacto en su sangre ha hecho posible nuestra conexión con Dios.

⚖️ Somos seres totalmente imperfectos: decimos una cosa y hacemos otra, buscamos lo correcto y terminamos en lo contrario. Y después de fallar, muchos de nosotros buscamos su refugio.

🤲 La verdadera esperanza está en que, aun en medio de nuestras contradicciones, Cristo nos sostiene y nos invita a caminar en unidad con Él y con el Padre.

🌈 La fe, entonces, no es un ideal abstracto, sino una fuerza viva que nos conecta con Dios a través de Cristo. No es un sueño vacío, sino una realidad que se manifiesta en nuestra vida diaria, en nuestras luchas y en nuestras victorias. El arcoíris está presente porque se supone que en nosotros se encuentra la decisión de cambiar un poco día a día, nuestra tarea es buscar reflejar la luz que Cristo refleja del Padre, no es algo simple de alcanzar, pero muchas veces veo que somos un montón de palabras vacías, que no buscan cambio alguno, sino la continuidad de nuestros deseos personales portando una fe prestada. Nos apropiamos de una fe para nuestro propio beneficio. Y esta si no es la luz que Dios le da al mundo.

🔥 La unión con Dios no es un ideal abstracto ni un discurso bonito. Es una realidad que se manifiesta cuando dejamos de usar la fe como excusa y empezamos a vivirla como luz que ilumina al mundo.

💪 Atrévete a confiar en esa unidad: la fe, Dios y tú… en un mismo propósito.

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