De victoria en victoria ✨

Muchos cristianos sueñan con una victoria al estilo de David, de Salomón, o incluso —me atrevo a decir— como la de Mardoqueo, aquel primo de Ester que la cuidó como un padre.

La Biblia relata que fue paseado a caballo por la ciudad con honores delante de todos. Esa imagen, sin darnos cuenta, se ha convertido en el molde de “la victoria” que muchos predican: prosperidad, exaltación, reconocimiento… simplemente por ser cristiano, por ser fiel a Dios.

Cantamos “tu fidelidad es grande, incomparable es”, pero no estoy seguro de que comprendamos lo que cantamos.

El 99% de los creyentes nunca llega a caballo a ningún lado. No hay palacio, no hay trono, no hay desfile.

Somos, como dice Santiago, seducidos por nuestra propia concupiscencia; nuestros anhelos nos traicionan una y otra vez… y aun así la Biblia nos llama victoriosos.

Algo ahí no estamos entendiendo bien.

En Apocalipsis, Juan ve una multitud inmensa, como un mar 🌊, un océano de almas con las manos en alto, vestidos de blanco, sin haber manchado sus túnicas.

Jesús no tenía nada. Solo una túnica, y se la repartieron a los pies de la cruz. Él mismo dijo que no tenía dónde recostar su cabeza. No fue paseado con honores; fue paseado cargando una cruz. Y es precisamente ahí donde quiero detenerme hoy.

Jesús ofrecía abundancia a multitudes que no tenían nada. Hablaba de vida abundante a personas que carecían de lo mínimo. Los apóstoles los miraban desfallecer de hambre, y aun así Jesús los alimentó. Quizás estaban en una situación extrema, y aun así decidieron ir a ver al Mesías.

Si su vida es la medida, la victoria nunca fue tener lo que tuvo Salomón.

Pedro, sin plata ni oro, levantó a un paralítico. Pero ese hombre volvió a enfermarse, como Lázaro volvió a morir. Si la victoria fuera la que se ve, la que dura, entonces se apagó con el tiempo. Ningún milagro quedó para siempre.

Aun así, el cristiano —por razones que desconozco— espera ser exaltado en la tierra. Los líderes deben mostrarse “tocados por Dios”, rodeados de lujo, en posiciones de ventaja. Se mira bien a quien está económicamente cómodo y se dice que es “bendecido”.

Pero Habacuc no tuvo un desfile como Mardoqueo. Él vio venir la ruina completa, la higuera sin florecer, el hambre asegurada… y aun así dijo: “con todo, yo me alegraré en Jehová.”

Job perdió todo en un día y respondió: “aunque él me matare, en él esperaré.”

Pablo escribió su secreto desde una celda, no desde un trono: había aprendido a contentarse tanto en abundancia como en escasez.

Ninguno de ellos obtuvo lo que hoy muchos consideran prueba de prosperidad divina.

La Biblia los llama victoriosos igual 🕊️.

Es contradictorio: buscamos lo contrario a lo que la Biblia muestra. Vemos a Salomón como el hombre victorioso, pero olvidamos que en su vejez no fue fiel a Dios. Solo miramos el lujo que tuvo.

Jesús nos dio la verdadera abundancia la noche antes de morir, sin nada, sabiendo lo que venía. Les dijo a sus discípulos: “en el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

No dijo que la aflicción se iría. Dijo que la victoria ya estaba hecha, antes de que algo cambiara.

Desde el principio, Abel mostró que aun haciendo todo bien, la vida puede parecer una catástrofe.

Buscamos consuelo material, sin importar el país o la situación. Pero la Palabra dice que en Cristo tenemos todo lo que necesitamos. Aun así, algo dentro de nosotros lucha por salir, como una fiera en su jaula 🦁.

Queremos ser dos personas a la vez: fieles a Dios y cómodos materialmente.

Dos caminos que van en direcciones opuestas. Y por querer caminar ambos, no avanzamos en ninguno.

En el fondo, hablamos de la abundancia que Jesús mencionó y la que nosotros imaginamos. Es difícil separar lo necesario de lo superfluo, la vida de la muerte. Decimos que Dios está en control, pero cuando nos miramos al espejo, nuestra fe tiembla.

Me resuenan las palabras de Jesús: “no teman, yo he vencido al mundo.”

Tu fe… ¿te impulsa a seguir caminando por el desierto, o prefieres pedir limosna al costado del camino?

Discípulo es quien camina sin ver 👣.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio